domingo, 17 de febrero de 2008

¿Existen mitos en la gestión del conocimiento?

Abordar la gestión del conocimiento en una compañía no es una tarea fácil y uno podría pensar que la dificultad debería ser la misma que al emprender cualquier otro tipo de proyecto. Pero resulta que la gestión del conocimiento tiene en sí misma un componente que la hace más difícil de abordar, y es la relación factor humano-conocimiento como componente fundamental a la hora de crear el conocimiento y es justo esa componente la que permite que se filtren distintos mitos que entorpecen el desarrollo de la gestión del conocimiento.

El primero consiste en pensar que los proyectos de gestión del conocimiento deben concentrarse en la tecnología si quieren tener éxito. Davenport y Prusak en su libro “El conocimiento en acción” hacen referencia a ello con insistencia a lo largo del desarrollo de todos los temas. Proponen que dicha dedicación no debería pasar del 33% y que el resto debe dedicarse al tema institucional y cultural para llegar con éxito a obtener los objetivos propuestos. La dificultad de manejar la relación factor humano-conocimiento quiere disminuirse concentrándose totalmente en la tecnología.

Adicional al mito de la tecnología, es muy común encontrarse con personas que afirman que transmitir el conocimiento es tarea casi imposible. Eso tiene algo de cierto, pero no del todo, por que precisamente la ciencia que estudia la gestión del conocimiento analiza en detalle la esencia del conocimiento, lo clasifica, y establece modelos para su tratamiento. Transmitir el conocimiento explícito es una tarea que facilita las herramientas ya muy desarrolladas para esta materia, no pasa lo mismo con el conocimiento tácito que tiene inmerso el factor experiencia y manera propia de hacer las cosas. Bien lo expresa Alfons Cornella en su artículo “La maldición o la bendición del saber” en el que menciona que si alguien tiene interiorizado un conocimiento lo ve tan obvio que transmitirlo se hace muy complicado. Transmitir lo que se sabe tácitamente no es fácil, pero la gestión del conocimiento se preocupa por encontrar los caminos para hacerlo.

Pero no basta con encontrar los caminos, es necesario que en las personas exista el convencimiento claro de la importancia que tiene transmitir lo que se sabe, compartir las experiencias para con éstas crear más conocimiento que a su vez cree más valor. Aquí encontramos otro mito “No quiero, no debo transmitir lo que sé. De esa manera perderé mi importancia y mi empleo”. La parte de la gestión del conocimiento que trabaja en el aspecto cultural tiene aquí una ardua labor, por que meterse en el sentir de las personas, en su forma de pensar y hacerlas cambiar es muy difícil. De todas maneras es una tarea que hay obligatoriamente hay que abordar si se quiere lograr los objetivos propuestos.

Un mito adicional refleja la idea que tienen las personas que un equipo especializado en la gestión del conocimiento es innecesario por que todos tienen la capacidad de hacer esa gestión. Esto no es del todo cierto, como lo explican Davenport y Prusak en lo que denominan escollos en la gestión del conocimiento, y no es del todo cierto porque hay quienes sabe mucho pero no saben expresar lo que saben o no saben escribirlo o documentarlo. Por ello se necesita especialistas en el tema que ayuden con esta labor.

El equipo de gestión del conocimiento de una compañía debe dedicar buen tiempo a analizar cómo trabajar para superar los mitos, cómo también debe dedicar un buen tiempo a cómo empezar y qué cosas hacer y no hacer al comienzo de un proyecto que justamente vayan el la vía de superar estas dificultades que les permitan lograr los objetivos.


El equipo de gestión del conocimiento debería tener muchas sesiones de conversación alrededor del tema de los mitos al comienzo de emprender los proyectos y también deberían dedicar muchas sesiones a cómo empezar que les garantice cómo superar los escollos alrededor del tema, a pensar con un poco de sentido común y visualizar además de esas dificultades, qué cosas tiene ya la compañía que sea gestión del conocimiento y que no se sabía, a pensar cuál será el papel de la tecnología y sobre todo como abordar el tema cultural. Davenport y Prusak muestran aspectos muy interesantes de cómo empezar a introducir la gestión del conocimiento que vale la pena mirar.

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